“Buena literatura a secas”: Carlos Espinosa Domínguez comenta los más recientes libros publicados por Antonio Orlando Rodríguez

Antonio Orlando Rodriguez Abuelita Milagro Por Carlos Espinosa Domínguez

En 1975, un muchacho que estaba por cumplir diecinueve años, decidió retocar un libro de cuentos para niños escrito por él tres años atrás. Desde pequeño, como él ha recordado, le gustaba inventar historias o bien hacer versiones de aquellas que conocía a través de los libros y los programas de radio y televisión. Probó suerte también en la pintura, en los títeres y hasta en el cine, con unas películas que dibujaba en tiras de papel de pergamino y que luego ponía en un proyector. Pero acabó por darse cuenta de que lo que mejor se le daba era escribir.

Aquel muchacho flacucho y con espejuelos, ya digo, retocó ese texto escrito por él a los dieciséis años, le añadió un par de episodios, lo pasó a máquina y lo mandó al Concurso 26 de Julio. Me imagino que debe haber recibido tamaña sorpresa cuando le notificaron que había ganado el premio en la categoría de literatura para niños. A propósito de ello, el hasta entonces novel escritor contó lo que aquí reproduzco: “Mirta Aguirre, quien presidía el jurado, estaba convencida de que el autor de la obra era un anciano, a causa de los refranes y tradiciones antiguas que se recrean en sus páginas, y se quedó de una pieza cuando, la noche de la premiación, vio a un jovencito subir al escenario a recoger su diploma”.

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“La sed del último que mira”, antología personal del poeta Carlos Pintado

Carlos Pintado

Por Chely Lima

Cuando Carlos Pintado me pidió que lo presentara en esta oportunidad en la que está trayendo para nosotros una flamante antología de sus poemas, lo primero que me pregunté fue: “¿Tiene sentido seguir leyendo poesía?” Yo, que la escribo a ratos y cada vez menos, me pregunté: “¿Para qué sirve la poesía?”.

Y bueno, encontré una respuesta plausible. Muy contemporánea.

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Por qué no prestaría el libro “Los helados invisibles y otras rarezas”

Losheladosinvisibles

Por Iliana Prieto

Los helados invisibles y otras rarezas, del autor cubano Antonio Orlando Rodríguez, publicado por Ediciones SM en México con ilustraciones de la argentina Cecilia Varela, es uno de esos libros poco comunes, casi insólitos, que cuando tenemos la suerte de encontrarlos se convierten en un tesoro de colección. Sí, no exagero. Es una rareza, como su propio título lo indica, y está repleto de sugerencias invisibles, pero que intuyes y descubres mientras lo lees.

Para el lector niño es un acercamiento lúdico al lenguaje y una forma divertida y única de encontrarse con el misterio de la poesía. Algunos poemas están escritos con rima; otros, sin ella… Todos, con la agudeza de este autor excepcional. Las ilustraciones son otra joya: inspiradas, humorísticas y con detalles que juegan con los textos y su atmósfera.

Yo no prestaría Los helados invisibles y otras rarezas porque siempre tendría miedo de perderlo. Pero lo recomiendo con la certeza de que habrá muchos como yo, asombrados de tanto ingenio, imaginación e inteligencia en un libro de apenas una treintena de páginas.

Si me preguntaran cuál es mi poema preferido, me costaría mucho elegir. Pero quizás hay uno que leo y releo desde que tengo el libro: “La gota”. Les adelanto el final:

¿De quién será la mano abierta
donde reposa esa gota insondable
que nos contiene?

Sin temor a los temas difíciles

Por Carlos Espinosa Domínguez, tomado de Cubaencuentro.

En El fuego sagrado. Los escritores cubanos para niños se confiesan (2006), Enrique Pérez Díaz recopiló entrevistas a veinticuatro autores que se dedican a esa manifestación. Como aclara en las páginas introductorias, los textos están ordenados atendiendo al criterio cronológico, es decir, a la edad de los entrevistados. Así, el libro lo inicia Dora Alonso, la mayor de todos. La nómina incluye, entre otros, a Nersys Felipe, Magali Sánchez Ochoa, Julia Calzadilla, Ivette Vian, Luis Cabrera Delgado, Olga Marta Pérez, Albertico Yáñez, Enid Vian. Al presentar al benjamín del grupo, el guantanamero Eldys Baratute Benavides (1983), Pérez Díaz apunta que en el mundo de los concursos literarios los jurados se suelen encontrar a veces “con libros interesantes, ciertamente renovadores, que permiten descubrir cómo un autor tiene auténtica madera de escritor”. Y señala que a pesar de la sencillez y la ingenuidad de quien se inicia en el oficio, “uno advierte que se encuentra frente a una voz nueva, valiente, indagadora, llena de sueños y perspectivas provocadoras”. Concluye que por esas razones, y a pesar de su juventud, EBB “se ha ganado con creces la posibilidad de aparecer en este libro”.

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Los bostezos, las arrugas y otras rarezas por el estilo

 

Cuatro títulos aparecidos póstumamente vienen a confirmar el singular talento de la obra del autor cubano Albertico Yáñez, en la que lo absurdo y lo inusitado campean en unos textos llenos de humor y fantasía.

Por Carlos Espinosa Domínguez, tomado de Cubaencuentro.

Pese a que han transcurrido ya cuatro años desde su prematura muerte, la obra de Albertico Yáñez (1957-2008) aún sigue deparando sorpresas. A los libros suyos ya conocidos, se han venido a sumar otros cuatro títulos que han visto la luz póstumamente: Zafarrancho colosal (2009), Libro primero de las cosas raras (2010) y Libro segundo de las cosas raras (2011), todos aparecidos bajo el sello de la Editorial Gente Nueva, y El cuaderno de las maticas (y otras hierbas), Ediciones Unión, Colección Ismaelillo, La Habana, 2011.

Desde que se dio a conocer en 1981, con la publicación de Cuentan que Penélope, Albertico Yáñez se dedicó a la literatura para niños, género al cual se mantuvo fiel hasta su fallecimiento. A aquel libro se sumaron después Este libro horroroso y sin remedio (1996, Premios Pinos Nuevos y de la Crítica), La frenética historia del bolotruco y la cacerola encantada (2000), Poco libro para tanta barrabasada (2002) y La perdida por la ganada o el cambio del niño por la vaca (2003, Premio La Rosa Blanca). Los títulos adelantan ya algo de lo que el lector va a encontrar en ellos. Sigue leyendo

Nersys Felipe gana el Premio Nacional de Literatura de Cuba

El Premio Nacional de Literatura de Cuba ha sido concedido a la escritora pinareña Nersys Felipe. Autora de libros tan importantes como Cuentos de Guane y Román Elé, ganadores del premio internacional Casa de las Américas, la autora fue seleccionada entre 18 propuestas presentadas por instituciones literarias del país, por «la calidad sostenida de una obra para niños y jóvenes, anclada en las más profundas raíces de la cultura cubana, pero en diálogo con lo mejor del género».

En su acta el jurado destacó, además, «la profunda savia martiana que recorre su producción alimenta la vocación formativa de la autora en los terrenos estéticos y éticos del ser humano». Esta es la primera vez en que un autor de libros para niños recibe el m;as importante galardón literario que se otorga en la isla.

El domingo 12 febrero de 2012, durante la XXI Feria Internacional del Libro de La Habana, le será entregado en ceremonia pública a Nersys el Premio Nacional de Literatura, una recompensa más que desde hace tiempo merecía. Cuatrogatos la felicita y se alegra por este premio.

Joyas de la biblioteca de Cuatrogatos (entrega número 3)

La destacada escritora cubana Hilda Perera publicó su primer libro, Cuentos de Apolo, en La Habana de 1947. El segundo, Cuentos de Adli y Luas, vio la luz en la misma ciudad, en 1960, editado por la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación. Poco después, la autora se exilió en la ciudad de Miami, en Estados Unidos, desde donde continuó su carrera literaria con numerosos títulos de literatura infantil publicados en España, como Podría ser que una vez..., Cuentos para chicos y grandes, Kike, Mai y La jaula del unicornio, entre otros. Sigue leyendo