Teatro de las Estaciones se presenta en Miami

El grupo Teatro de las Estaciones, creado en Matanzas, Cuba, en 1994, se presenta en Miami este fin de semana con un variado programa que se inicia el viernes 29 de abril, a las 8:00 pm, con la conferencia Títeres en Cuba 1949-2011, a cargo del escritor Norge Espinosa, en el Centro Cultural Español de Miami. Allí mismo, el sábado 30 a las 11:00 am, el diseñador Zenén Calero y Rubén Darío Salazar, director de la compañía, brindarán un taller de construcción de títeres dirigido a niños y adultos.

Por último, el domingo primero de mayo, a las 5:00 pm, representarán la obra Por el monte carulé, escrita por Espinosa y dirigida por Salazar, en el Byron Carlyle Theater. Sobre este espectáculo, dedicado al músico cubano Ignacio Villa (Bola de Nieve) expresa Teatro de las Estaciones:

“Recordar a Bola de Nieve desde el hechizo de los títeres podría parecer extraño. Pero, ¿qué podría extrañar realmente de un ser tan prodigioso, que se transformaba con cada canción, y lograba abrir las almas de públicos tan distintos? Por el monte carulé es un álbum de recuerdos y visiones en los que, a través de Bola, quisiéramos recuperar muchas cosas, imaginándolas en una noche en el Monseigneur, ese restaurante habanero donde dicen que aún canta su espíritu, y devolviéndolas como cartas o páginas entrañables. Sus pasiones, sus tristezas y juegos, sus alegrías y soledades, lo muestran junto a Federico García Lorca y Dora Alonso en la serie de espectáculos que, dedicados a esos seres irrepetibles, nos acercan a ellos con el gesto caricioso de quien se sabe acompañados por ellos. Mirar una vida, oírla en su propia canción, honrar a un ser humano transparente… Eso quiere ser Por el monte carulé, nuevo teclado, nuevo piano para un Bola de Nieve niño, aplaudido y eterno”.

La programación ha sido organizada por FUNDarte, el Centro Cultural Español de Miami y el Cuban Theater Digital Archive de la Universidad de Miami.

Recortes afectan a bibliotecas de Miami-Dade


Por Serena Dai
Tomado de El Nuevo Herald, Miami.

Cuando Frank Rico se quedó sin trabajo hace un año, usó las computadoras de la biblioteca para tratar de encontrar un empleo.

“Venía a usar la internet”, dijo en la biblioteca pública de Miami-Dade en Pinecrest.

Rico tenia mucha compañía. El número de personas que visitaron las bibliotecas de Miami-Dade aumentó de 5.9 millones de personas en el 2006-2007, cuando la economía estaba activa, a 8.3 millones en el 2009-2010.

La historia de las bibliotecas durante tiempos difíciles es que cuando la economía se deteriora los usuarios aumentan.

Al mismo tiempo, los sistemas de bibliotecas del sur de la Florida han tenido que apretarse el cinturón, con menos dinero publico para personal, libros y tecnología.

Las bibliotecas de Broward, por ejemplo, eliminaron el horario dominical en 36 instalaciones. La sucursal de Sunset Strip, en Sunrise, fue cerrada. En general, el horario de las bibliotecas se ha reducido 6 por ciento desde el 2006, y el presupuesto ha bajado 17 por ciento.

Como resultado, el sistema ha perdido 312 plazas en los últimos cuatro años. Pero lo primero que se perdió fueron programas, dijo la directora adjunta de la Biblioteca del Condado Broward, Julie Hunter. Desde la capacitación básica en computadoras y los cursos de educación financiera hasta actividades culturales y las lecturas de libros a los niños, la mayor parte de los programas tienen que costearse con fuentes externas, como los grupos Amigos de las Bibliotecas o donativos privados.

“Tuvimos que reducir en serio”, dijo Hunter. “Va a pasar tiempo antes de que la situación se normalice”.

El sistema de Miami-Dade se las ha arreglado para evitar las reducciones de importancia, aunque ha sentido el impacto de los golpes al presupuesto en un momento en que la demanda de servicios aumenta.

“Cuando las personas tienen que apretarse el cinturón, lo primero que cancelan es el acceso a internet, la televisión por cable, el entretenimiento”, dijo Victoria Galán, portavoz de las Bibliotecas Públicas de Miami-Dade. “Como nosotros ofrecemos todo eso gratis, la gente viene más”.

Las bibliotecas de Miami-Dade encararon un déficit de presupuesto de $11 el año fiscal pasado, pero se las ha arreglado para mantener el horario nocturno y de fin de semana, y no se ha cerrado ninguna rama. Afortunadamente, las bibliotecas de Miami-Dade reciben dinero del impuesto a la propiedad y no tienen que competir con otros servicios por los fondos.

“Rompimos esa tendencia”, dijo Galán.

Pero las bibliotecas del sur de la Florida no son las únicas en aprietos. En todo el país, 72 por ciento de las bibliotecas públicas encararon reducciones y 43 por ciento se vieron obligadas a despedir personal, según una encuesta de Library Journal. Las bibliotecas dependen principalmente de los fondos públicos, pero 19 estados redujeron los fondos y 17 informaron de cierres a pesar del aumento en la cantidad de visitas, según una encuesta de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos.

Y en momentos en que la recesión golpea, una cifra récord de 68 por ciento de los habitantes del país tienen una tarjeta de biblioteca, una señal familiar de la desaceleración económica. En una época en que las bibliotecas tienen que mantenerse al ritmo de la era digital, las reducciones significan computadoras más viejas, suscripciones que no se renuevan y demoras en la actualización de programas informáticos.

Incluso para las comparativamente prósperas bibliotecas de Miami-Dade, los problemas económicos han causado demoras en la modernización tecnológica, la compra de materiales y las renovaciones.

No sólo pueden quedarse atrás tecnológicamente, sino que la pérdida de personal afecta la ayuda que los usuarios reciben. La falta de presupuesto en la Biblioteca Pública de North Miami Beach, que no es parte del sistema de Miami-Dade, llevó a la reducción de tres plazas a tiempo completo, alrededor de 30 por ciento del personal a tiempo completo, dijo la administradora Susan Sandness. Otras dos plazas a tiempo completo están congeladas.

Pero ahora hay más personas en busca de empleos y de becas para estudiar. Y necesitan ayuda.

“Quieren aprender [a usar la internet] y creen que si reciben información en línea es la real”, dijo. “Los ayudamos a encontrar información verificada”.

La Biblioteca de North Miami Beach también se vio obligada a reducir horas los martes y los jueves por la noche, y el horario dominical no se restableció hasta el otoño pasado, después de dos años. Como en las bibliotecas de Broward, programas como las clases de informática básica o asesoría financiera —que ayudan a la población a solucionar parte de sus problemas— son dirigidos por un voluntario o pagados por fuentes externas, porque ya no hay fondos para ellos.

“Las reducciones están llegando al hueso”, dijo Sandness. “Recibimos la mayor parte de nuestros fondos del impuesto a la propiedad. Pero esos ingresos no van a aumentar mientras no suba el valor de las propiedades. Vamos a seguir en una situación difícil largo tiempo”.

Pero las bibliotecas públicas se mantienen como uno de los servicios públicos de más uso, e históricamente les ha ido muy bien en las urnas. En el 2009 los electores aprobaron 84 por ciento de los referendos sobre fondos para las bibliotecas en todo el país, y 54 por ciento de las propuestas de construcción de bibliotecas, según el Library Journal.

Además, la gente lleva sus hijos a las bibliotecas para realizar tareas escolares y participar en programas. Los niños pequeños y sus padres asisten los viernes por la mañana la biblioteca de Pinecrest, del sistema de Miami-Dade, para escuchar la lectura de libros para niños de su edad.

Carmen Díaz Allberty, de 78 años y vecina de Kendall, visita su biblioteca local todas las semanas con sus nietos. Mientras su nieta usa la internet, los pequeños leen libros y juegan en las computadoras. Para Díaz Allberty, la biblioteca es un centro comunitario.

“Este es un lugar para entretener a la gente”, dijo. “Es un lugar para hacer amistades”.

Un libro es una ventana

Revisando papeles viejos, dimos con este coqueto volante color rosa impreso en Bogotá, Colombia, a principios de 1999, por la asociación Taller de Talleres. Fue un material de lectura que se repartió en las escuelas públicas y privadas de la ciudad con motivo de la jornada Anzuelos para pescar lectores, que esa organización llevó a cabo con el apoyo del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá, la biblioteca Luis Ángel Arango, la Biblioteca Nacional de Colombia y la editorial Magisterio.

Aquí les transcribimos el texto:

Un libro es una ventana

Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que a medida que recorremos las páginas del libro, lo que estamos leyendo se vuelve realidad: podemos caminar por las cumbres nevadas de una cordillera, adentrarnos en lo más profundo de la selva, pasear por una ciudad de edificios altísimos, navegar por un río al que no se le ve la otra orilla, paralizarnos de terror al borde de una cascada o visitar un lejano asteriode donde viven un niño y una flor.

Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que podemos hacernos amigos de los personajes que habitan las historias. Podemos estar dentro del vientre de una ballena ayudando a Pinocho a buscar la salida, perseguir un conejo blanco en compañía de Alicia, comernos la casita de chocolate junto con Hansel y Gretel hasta quedar repletos, divertirnos con Matilda entre montañas de libros en la biblioteca de su pueblo o salir de paseo muy tiesos y muy majos con Rinrin Renacuajo.

Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que podemos encontrar respuestas a las miles de cosas que queremos saber: por qué los murciélagos no chocan cuando vuelan en la oscuridad, de qué está hecho el Sol, cuál es el animal más grande del mundo y cuál el más pequeño, cómo se reproducen las hormigas, quién inventó los números, será que las plantas escuchan lo que hablamos o qué fue primero: el huevo o la gallina.

El universo es inmenso y los libros son ventanas que permiten conocerlo y habitarlo, poco a poco, libro tras libro.

Taller de Talleres
Bogotá, Colombia
1999