Mariposas: teatro infantil del siglo XXI

Por Antonio O. Rodríguez, tomado de El Nuevo Herald, Miami

Después de presentarse este año en escenarios de Francia, España e Irán, y como parte de una gira que la llevará por ciudades como New York, Cleveland y Charleston, la compañía italiana Teatro di Piazza o d’Occasione (TPO) estuvo en Miami para brindar cuatro funciones de su espectáculo Farfalle (Mariposas), rebautizado para la audiencia estadounidense como The Butterfly Garden. Un auténtico regalo para el público infantil, que hay que agradecer al Adrienne Arsht Center y a Miami Light Project.

Dirigida por Francesco Gandi y Davide Venturini, esta propuesta multimedia de 45 minutos de duración entremezcla danza, actuación, música e imágenes digitales para recrear el ciclo vital de las mariposas: los minúsculos huevecillos que aparecen en las hojas de las plantas, la irrupción de las larvas, la creación de las crisálidas y, finalmente, la trasmutación de las orugas en “flores con alas”. Ajena a objetivos de índole escolar o didáctica, lo que busca la agrupación teatral con sede en Prato, Toscana, es hacer partícipes a los espectadores –chicos y adultos– de un conjunto de delicadas experiencias sensoriales, de un encuentro con la poesía de la naturaleza.

Con seguridad, muchos de los niños que disfrutan The Buttlerfly Garden ya tienen conocimiento, a través de sus maestros, sus padres o la televisión, del fenómeno que los artistas recrean. Pero la experiencia escénica los convierte no sólo en observadores, sino también en partícipes –gracias a un inteligente y divertido juego escénico– de las diferentes etapas de esa metamorfosis.

Para los pequeños que suben al escenario de la mano de las “narradoras-bailarinas” Paola Carlucci y Barbara Stimoli, es todo un hallazgo descubrir cómo las imágenes responden mágicamente a sus giros y sus saltos, cómo pueden pintar el espacio con sus ademanes. Pasajes como la estadía dentro de la crisálida o la llegada de la primavera con el vuelo de decenas de mariposas, constituyen efectivas invitaciones a observar nuestro entorno con una mirada renovada y atenta.

El dispositivo escenográfico de Gregory Petitqueux y Valerio Calonego consiste en un gran tapiz blanco que se prolonga verticalmente en sus extremos, como un par de alas: una suerte de “alfombra mágica” en la que aparecen y desaparecen los elegantes diseños digitales de Elsa Mersi. La banda sonora creada por Spartaco Cortesi combina sonoridades new age con ruidos de la naturaleza e, incluso, con los simpáticos ronquidos de la oruga mientras espera su transformación. De los textos, mínimos, casi podría prescindirse: las luces, los dibujos, la música y los movimientos resultan suficientemente elocuentes.

Los niños aceptan de inmediato la invitación que les hace TPO para entrar en un atractivo universo donde priman el verde y el amarillo. El espectador adulto, en cambio, quizás ofrezca cierta resistencia durante los primeros minutos e intente explicarse el uso de la tecnología del software MaxMsp con Jitter que sirve de fundamento a la interactividad de Farfalle. Sin embargo, no tardará en renunciar a ese propósito para sumergirse también, plácidamente, en esta exquisita y reposada experiencia de “teatro de los sentidos”.

Una aventura estético-tecnológica en la que lo poético, lo lúdico y la sensibilización ambiental van de la mano. Curiosamente, este sofisticado ejemplo de teatro infantil del siglo XXI me hizo recordar los versos de un poeta del siglo XIX llamado José Martí: “¡Ay! quédate, y verás la maravilla / de una mariposa, / que cubre con sus alas / toda la tierra”.

Cosa llena de cosas: Día Internacional del Libro

LIBRO. Objeto muuuuuy antiguo. Cosa llena de cosas. Papeles ordenados bonitamente. Amigo incondicional. Viejo sabio que espera pacientemente a que lo interroguen. Maestro muy quieto que puede provocar revoluciones en el alma. Caja de sorpresas. Objeto que puede convertirse en almohada. Cosa que puede volvernos locos, como a don Quijote. Invento fabuloso e inmortal. Un amor. En fin… ¡el mar!, digo ¡el libro!

Ivette Vian (Cuba)


Definición tomada de su diccionario
Del abanico al zunzún (La Habana: Gente Nueva, 2000).

Dibujo de Rapi Diego para Soñar despierto, poemario de Eliseo Diego (La Habana: Gente Nueva, 1988).

El eterno Mark Twain

Hoy 21 de abril se cumple 100 años de la muerte del escritor estadounidense Mark Twain. Uno de sus más grandes admiradores, su compatriota Ernest Hemingway, expresó sobre él: “Toda la literatura norteamericana empieza con él. No había nada antes. No hay nada después”.

Para recordar su centenario, la editorial alemana Hanser, con sede en Munich, lanza al mercado una nueva edición que incluye en un mismo volumen sus dos novelas más famosas novelas: Las aventuras de Tom Sawyer y Aventuras Huckleberry Finn, publicadas por primera vez en 1876 y 1884, respectivamente. (Hemos utilizado la cubierta del libro como ilustración de este post.)

“Twain es un escritor para todas las edades”, dijo Christina Knecht, la portavoz de Hanser. Y Otto Brunken, especialista en investigación de la lectura y medios infantiles y juveniles en la Universidad de Colonia, asegura: “Tom Sawyer brinda todo lo que un niño necesita como alimento de lectura”.

Brunken lamentó que precisamente en el ámbito de la literatura infantil haya muchas versiones reducidas y en las que se eliminaron los temas más conflictivos. “Así se pierde no solo contenido, sino también mucha riqueza de vocabulario”, advirtió.

“Es el único clásico que ha logrado quedar siempre en la lista interna de la editorial de los 50 libros más vendidos”, afirma Anke Bruns, de la editorial alemana Arena. Ventas de un “nivel bueno y estable para los clásicos” son reportadas también por otras editoriales de libros infantiles que publican las historias protagonizadas por Tom Sawyer y Huckleberry Finn.

Definido por William Faulkner como “el padre de la literatura norteamericana”, Samuel Langhorne Clemens murió en Redding, Connecticut, a los 74 años de edad. Había nacido el 30 de noviembre de 1835 en Florida, Missouri, pero creció en Hannibal, una localidad a orillas del Mississippi, paisaje el que se inspiran las correrías de Tom y Huck. Otras obras suyas que se convirtieron en favoritas de los lectores juveniles fueron El príncipe y el mendigo (1882) y Un yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo (1889).

Mark Twain ha sido uno de los más ingeniosos e irónicos autores de la historia de la literatura. He aquí varias de las más célebres:

“Sólo hay un problema más difícil que hacer amigos: librarse de ellos”.

“Debo de tener una enorme capacidad intelectual. A veces necesito toda una semana para ordenarla”.

“Primero confirma los hechos. Después puedes distorsionarlos”.

“Lector, imagine que usted fuera un idiota. E imagine que fuera un miembro del Congreso. Pero eso es redundante.”

“Hay un sentido de lo moral y uno de lo inmoral. La historia nos muestra que el sentido de lo moral permite detectar los actos morales para evitarlos. Y el sentido de lo moral nos muestra cómo reconocerlo y disfrutarlo”.

“El Hombre es el único animal que se sonroja. O que necesita hacerlo”.

“Fe es confiar en algo sobre lo que uno sabe que no existe”.

Los invitamos a leer El tiempo no es oro, un comentario sobre Las aventuras de Tom Sawyer que escribió para Cuatrogatos la autora y editora hispano-argentina Norma Sturniolo.

Mensaje de la UNESCO por el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

23 de Abril de 2010

Este año, la decimoquinta edición del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor se celebra en el marco del Año Internacional de Acercamiento de las Culturas, 2010.

El 23 de abril nos dará la oportunidad de precisar la función que se le asigna al libro en nuestro mundo en constante mutación. Los responsables políticos, los editores, los educadores y la sociedad civil en su conjunto deberán interrogarse de nuevo para determinar cuáles son los mejores medios de promover el libro, instrumento insustituible de conocimiento.

El libro facilita el conocimiento de los demás y de sus ideas y, por lo tanto, permite una mejor comprensión del universo. Además, ofrece la posibilidad de instruirse a cualquier edad, en especial durante la juventud.

Es imposible celebrar el día consagrado al libro sin pensar en los 759 millones de personas que no saben leer ni escribir, dos tercios de las cuales son mujeres. Ahora bien, la libertad de leer, instruirse, acceder a las culturas más remotas y a los resultados de la investigación científica es un derecho humano fundamental. Toda persona debería estar en condiciones de ejercerlo.

La libre circulación es también una condición indispensable para que todos puedan acceder al libro. Es evidente que la traducción desempeña una función considerable en la transmisión de los conocimientos que ofrece el libro. Pero además es preciso disponer de políticas editoriales innovadoras, que respondan a las necesidades y aspiraciones de todo ser humano.

Ante las nuevas formas que el libro asume, ante las transformaciones que experimentan su concepción y producción y el acceso a sus contenidos, resulta urgente recordar que no puede haber desarrollo del libro si no se respeta el derecho de autor. Este principio es aun más verídico ahora que la digitalización aumenta el riesgo de aprovechamiento ilícito del libro.

Con motivo de la decimoquinta edición del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, invito al conjunto de asociados, comunidades y redes de la UNESCO a que se movilicen para hacer respetar el derecho de autor y para velar por que el libro ocupe el lugar que le corresponde en el ámbito social, educativo y cultural.

Los libros son a la vez obras de arte y ciencia, y vectores de ideas. Plasman de manera magnífica las diversidades creadoras. Conducen al conocimiento universal y participan en el diálogo entre las culturas. Son instrumentos de paz.

Espero que este 23 de abril de 2010 el libro sea objeto de celebración en todas sus dimensiones y en el mundo entero.

Irina Bokova

Curious George y sus creadores en el Jewish Museum de Nueva York

Creado por Margaret y Hans Augusto Reyersbach, artistas alemanes nacidos en Hamburgo, de origen hebreo, Curious George es uno de los personajes emblemáticos de la literatura infantil estadounidense. La primera de sus aventuras, Curious George, se publicó en 1941. Luego aparecieron Curious George Takes a Job (1947), Curious George Rides a Bike (1952), Curious George Gets a Medal (1957), Curious George Flies a Kite (1958), Curious George Learns the Alphabet (1963) y Curious George Goes to the Hospital (1966).

El matrimonio se conoció en 1935, en Río de Janeiro, Brasil,donde Hans trabajaba como vendedor y al que Margaret llegó huyendo del auge del nazismo. Allí se casaron y ese mismo año se instalaron en la capital francesa. Lograron salir de París en junio de 1940, durante la ocupación hitleriana, y dirigirse a la frontera con España. Desde allí consiguieron llegar a Lisboa y tomar un barco rumbo a Brasil. En su equipaje iban las ilustraciones del primer libro de Curious George. Finalmente, tras una odisea que se prolongó durante cuatro meses, se radicaron en Estados Unidos, donde adoptaron el apellido Rey para firmar sus obras.

The Jewish Museum, en Nueva York, está presentando actualmente Curious George Saves the Day: The Art of Margret and H.A. Rey, una gran exposición sobre el personaje y sus creadores. La muestra incluye casi ochenta dibujos originales, maquetas del diseño de los libros, entrevistas, videos y fotografías. También brinda información acerca de las distintas etapas de la vida de los autores y documentación relacionada con su huida de los nazis. La exhibición permanecerá abierta hasta el primero de agosto.

Alice for the iPad

La reciente edición de Alicia en el país de las maravillas realizada por Atomic Antelope, una pequeña empresa de iPhone, se ha convertido en el iPad infantil de mayor venta. El libro responde a los movimientos físicos del lector. “Yo creo que a Carroll le habría encantado”, opina Chris Stevens, uno de los creadores de este eBook. Al clásico de Lewis Carroll y John Tenniel seguirá una edición por Atomic Antelope de los cuentos de los hermanos Grimm. ¿El futuro del libro para niños? Mientras los textos originales se respeten, bienvenidas las nuevas tecnologías.

Los mejores libros para bebés según Beginning With Books

Beginning With Books es una organización con sede en Pittsburgh, Estados Unidos, creada hace un cuarto de siglo. En los últimos 11 años, sus miembros han publicado Best Books for Babies, un listado de los mejores libros para bebés y niños pequeños, dirigidos principalmente a padres y educadores preocupados por acercar a los niños a los libros desde sus primeras edades.

Entre los requisitos para que un libro sea incluido en estos listados están: que la obra “suene bien al leerla en voz alta”, que “estimule la participación del niño y la interacción” y que “las ilustraciones sean un complemento perfecto del texto”. Además, los libros “deben estar libres de estereotipos de género, étnicos, raciales y religiosos” y deben reflejar “vidas y experiencias diferentes y el carácter diverso de la sociedad”. En la selección de los libros participan, entre otros profesionales, bibliotecólogos y expertos en desarrollo infantil.

La selección correspondiente a este año incluye obras que llegaron al mercado a lo largo del 2009, como All Fall Down, Clap Hands, Tickle, Tickle y Say Goodnight, todas de Helen Oxenbury (Little Simon); Lola at the Library, de Anna McQuinn y Rosalind Beardshaw (Charlesbridge); Posy, de Linda Newbery y Catherine Rayner (Atheneum); Hello Baby! , de Mem Fox y Steve Jenkins (Beach Lane Books) y Little Dump Truck, de Margery Cuyler y Bob Kolar (Henry Holt & Company), entre otras.

El pasado año, para celebrar su primera década de trabajo, la organización publicó The Best of the Best Books for Babies, una selección de 25 libros destacados que vieron la luz entre los años 1999 y 2008. Pueden consultarla, en el sitio de Beggining Whit Books, haciendo clic aquí.

¿El soneto más breve del mundo?

José Juan Tablada (1871-1941), poeta y periodista mexicano, vivió en París y Nueva York, y su deseo de conocer el mundo lo llevó incluso a Japón. Amante como pocos de la síntesis y la concisión, no tiene nada de extraño que, además de crear algunos de los más hermosos haikús publicados en Iberoamérica, escribiera también el que, tal vez, sea el soneto más breve del mundo. Aquí lo reproducimos:

A un lémur
(Soneto sin ripios)

Go
za
ba
yo

a
Bo
go
tá,

te
mi

y
me
fui.

José Juan Tablada
(tomado de Li-Po y otros poemas, 1920)

Presentarán libro de Daisy Valls en el Centro Cultural Español de Miami

Como parte de su programa para la promoción de la lectura y la escritura, el Centro Cultural Español de Miami realizará el próximo lunes 12 de abril, a las 7 de la tarde, la presentación del libro Mi última clase, de la escritora cubana Daisy Valls, cuento ganador del certamen de narrativa Migraciones Mirando al Sur.

Participarán en el acto la autora, Javier Usero Vilchez y Sergio Andricaín. La entrada es gratuita. La dirección del CCE es 800 South Douglas Road No. 170, Coral Gables.

Cuatrogatos envió cuatro preguntas a Daisy, que ella tuvo la amabilidad de contestar sin tardanza:

¿Qué es Mi última clase?

Mi última clase es un cuento que presenta una experiencia difícil para una adolescente de catorce años: La deportación de su madre a Honduras, su país natal. La protagonista, Solángel Murillo, vive de golpe esta situación mientras echa mano a los recuerdos de la infancia, a los recursos que le proporcionan ciertos personajes de la literatura infantil que aún la acompañan y que hacen posible un final esperanzador. El Pájaro Azul, en un sueño o una visión, es quien la guía. No es una historia real, pero se basa en elementos de la realidad combinados con matizaciones y rejuegos propios de la fantasía infantil.

¿Cómo nació este libro?

Lo escribí para participar en el concurso Migraciones: Mirando al Sur, auspiciado por el Centro Cultural Español de Miami y la AECID. El día que salió la convocatoria tuve tres llamados: Temprano en la mañana Eduardo Carballo me la puso en mis manos; al mediodía, Javier Usero me habló del concurso, y por la noche Marta Cabrera me la envió por correo electrónico. Esos tres amigos me dieron no solo la noticia, sino el impulso. También mis estudiantes del Programa Internacional en Coral Way K-8 Center, a quienes leí el cuento. Recuerdo la opinión de Patricio Acevedo, quien dijo que el final era hermoso porque la niña tenía esperanzas.

¿Qué significado tiene este premio?

En lo personal, el premio me ha servido como un motorcito que ha roto la inercia de varios años no solo sin publicar, sino aun sin escribir. Una urgencia interior me iba dictando el texto. Con solo haber sentido nuevamente el proceso de creación, ya era más que suficiente; pero ver que luego las cuartillas se convirtieron en libro ha sido doblar el premio.

¿Proyectos literarios inmediatos?

Sí, el motorcito aún tiene combustible. Y de la combustión han salido algunas cosillas todavía inéditas: Poesía para niños, una novelita de aventuras para adolescentes, etc. Están en mi gaveta. Ojalá pronto pasen a la del editor.

Mensaje de IBBY por el Día Internacional del Libro Infantil

Un libro te espera. Búscalo

Había una vez
un barquito chiquitito,
que no sabía,
que no podía
navegar.

Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
y aquel barquito,
y aquel barquito
navegó.

Se aprende a jugar antes que a leer. Y a cantar. Los niños de mi tierra entonábamos esta canción cuando aún ninguno sabíamos leer. Nos juntábamos en corro en la calle y, disputándonos las voces con los grillos del verano, cantábamos una y otra vez la impotencia del barquito que no sabía navegar.

A veces fabricábamos barquitos de papel y los poníamos en los charcos y los barquitos se hundían sin conseguir alcanzar ninguna costa.

Yo también era un barco pequeño fondeado en las calles de mi barrio. Pasaba las tardes en una azotea mirando ocultarse el sol por el poniente, y barruntaba a lo lejos –no sabía aún si a lo lejos del espacio o a lo lejos del corazón- un mundo maravilloso que se extendía más allá de donde alcanzaba mi vista.

Detrás de unas cajas, en un armario de mi casa, también había un libro chiquito que no podía navegar porque nadie lo leía. Cuántas veces pasé por su vera sin darme cuenta de su existencia. El barco de papel, atascado en el barro; el libro solitario, oculto en el estante tras las cajas de cartón.

Un día, mi mano, buscando algo, tocó el lomo del libro. Si yo fuese libro lo contaría así: “Un día la mano de un niño rozó mi cubierta y yo sentí que desplegaba mis velas y comenzaba a navegar”.

¡Qué sorpresa cuando por fin mis ojos tuvieron enfrente aquel objeto! Era un pequeño libro de pastas rojas y filigranas doradas. Lo abrí expectante como quien encuentra un cofre y ansía saber su contenido. Y no fue para menos. Nada más empezar a leer comprendí que la aventura estaba servida: la valentía del protagonista, los personajes bondadosos, los malvados, las ilustraciones con frases a pie de página que miraba una y otra vez, el peligro, las sorpresas…, todo, me transportó a un mundo apasionante y desconocido.

De esa manera descubrí que más allá de mi casa había un río, y que tras el río había un mar y que en el mar, esperando zarpar, un barco. El primero al que subí se llamaba La Hispaniola, pero lo mismo hubiese dado que se llamase Nautilus, Rocinante, la nave de Simbad, la barcaza de Huckleberry, ….todos ellos, por más que pase el tiempo, estarán siempre a la espera de que los ojos de un niño desplieguen sus velas y lo hagan zarpar.

Así que…no esperes más, alarga tu mano, toma un libro, ábrelo, lee: descubrirás, igual que en la canción de mi infancia, que no hay barco, por pequeño que sea, que en poco tiempo no aprenda a navegar.

Texto: Eliacer Cansino (España)
Cartel: Noemí Villamuza (España)