CILELIJ, reporte 7

No habíamos hecho más reportes porque la conexión con Internet es muy difícil. Aprovechamos que ahora está funcionando para teclear a las carreras estas líneas.

A causa del terremoto, el Congreso vio afectado el programa académico previsto para su etapa final. Sin embargo, ayer sábado, de una manera no oficial, los participantes se reunieron en un salón del hotel Plaza San Francisco y se leyeron varias de las ponencias pendientes de exposición. Entre ellas, las de Sergio Andricaín, sobre la experiencia de Cuatrogatos, y la de Roberto Sotelo sobre Imaginaria. El Museo de Arte Contemporáneo, donde se estaban realizando las actividades centrales, se vio afectado por el sismo. Y, además, como es lógico, las autoridades del país suspendieron todos los eventos masivos. Para empezar ese día, los participantes en el Congreso hicimos un minuto de silencio como homenaje a las víctimas del terremoto.

Anoche hubo una cena, no de gala, como estaba previsto originalmente, pero sí muy cálida, donde se “clausuró” el Congreso y se lanzó una invitación a la próxima edición, que se llevará a cabo en el año 2012 en Bogotá, Colombia.

Por lo pronto, seguimos en el hotel, en espera de que se reanuden los vuelos y podamos volver a nuestros países. El aeropuerto sufrió daños y suponemos que mañana haya algún anuncio del gobierno sobre ese tema. Muchas de las personas que estaban hospedades en los pisos superiores del hotel, han sido ubicadas en habitaciones de pisos más bajos. Las “réplicas” han sido numerosas, pero ya casi empezamos a habituarnos a que el piso se mueva unos segundos. Anoche alguien nos comentaba que este blog de Cuatrogatos debería llamarse “La Réplica”. Algunos participantes tienen planes de viajar por tierra hasta Mendoza, aunque las autoridades han recomendado no viajar por carretera por ahora.

Hay que tener paciencia.

Acá, en Santiago de Chile, la escritora Elena Dreser acaba de recibir la noticia de que es abuela por segunda vez. ¡Felicidades!

CILELIJ, reporte 6 — Las fotos

Unas horas después del terremoto, algunos subimos a nuestras habitaciones con el propósito de llamar por teléfono a nuestras casas. En eso estábamos, cuando se sintió una fuerte ráplica que nos obligó a bajar las escaleras a todo correr y reunirnos nuevamente frente al hotel Plaza San Francisco. Estas fotos son de ese momento. En el instante en que escribo estas líneas acaba de sentirse otro remezón, pero como ya el susto no es tan grande, antes de bajar de la habitación les “posteo” estas fotos tomadas después de la primera réplica. No se dejen engañar por las sonrisas… todavía estábamos asustados.

Y al final, la foto de la sesión de narración oral de Montserrat del Amo en el lobby del hotel:

Continuará…

CILELIJ, reporte 5 — Después del terremoto en Chile

El CILELIJ quedó interrumpido por el momento, en la madrugada de hoy, por el terremoto que asoló Chile a las 3:34 am. Afortunadamente, en el hotel donde nos hospedamos los conferencistas del evento solo hubo daños menores. Todos estamos bien. Corrimos al exterior, una buena parte en ropa de dormir, descalzos, etc. Como el aeropuerto sufrió daños y está cerrado, tardaremos en regresar a nuestros hogares. Luego les cuento más y les pongo algunas fotos post-terremoto, pasado el enorme susto.

Fue un terremoto fuerte y fue SUMAMENTE largo, pero lo peor parece haber pasado. Los mayores daños fueron en Concepción, epicentro del sismo. Cuando regresamos al hotel, nadie se atrevió durante largo rato aregresar a las habitaciones. Montserrat del Amo, en el vestíbulo del hotel, se puso a contar cuentos y logró hechizar a buena parte de los presentes y tranquilizarlos… ¡Y luego hay quien dice que los cuentos no sirven para nada!

CILELIJ, reporte 4

Ayer jueves 25, en la tarde, se realizó en la Biblioteca Nacional de Chile uno de las actividades más gratificantes del Congreso: una entrevista “en directo” del escritor chileno Marco Antonio Parra a tres figuras muy significativas dentro de las letras para niños y jóvenes en Iberoamérica: la española Monserrat del Amo, la brasileña Ana María Machado y el cubano Aramís Quintero. La charla fue conducida con inteligencia y, con sus testimonios y opiniones, los entrevistados lograron crear una atmósfera relajada, cálida e inteligente. Esta fue la primera actividad de acceso libre del evento, y el público repletó el auditorio. (Uno de nosotros tuvo que sentarse en una escalera.)

A continuación, se presentó el libro Historia de la literatura infantil en América Latina, del chileno Manuel Peña Muñoz, quien dedicó su obra a su maestra Carmen Bravo-Villasante, quien lo inició en los caminos de la literatura infantil y lo estimuló en su trabajo investigativo.

Hoy viernes, la jornada de la mañana comenzó con una “ponencia a dos voces”. La española Teresa Colomer y el cubano Luis Cabrera hablaron de la actualidad de la literatura infantil y juvenil en España y Latinoamérica.

El panel “Tendencias con nombres propios” reunió a los autores Liliana Bodoc (Argentina), Yolanda Reyes (Colombia), Jordi Sierra i Fabra (España), Jorge Eslava (Perú) y Francisco Hinojosa (México), con la uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard como moderadora. Bodoc subrayó en su certera intervención la importancia de la palabra artística dentro de la literatura para niños y jóvenes, mientras Reyes reflexionó sobre el proceso de creación y la fragilidad y relatividad de las “fronteras” cuando se habla de destinatarios de los textos. Eslava y Sierra i Fraba dieron un enfoque de carácter social a sus intervenciones, e Hinojosa habló de los valores que hacen universales a una obra, poniendo como ejemplo su reciente descubrimiento de Papelucho, de Marcela Paz, obra que no se explica (nosotros tampoco) por qué no se conoce y comercializa en otros espacios de nuestro ámbito lingüístico.

El venezolano Fanuel Díaz condujo la mesa redonda dedicada al álbum ilustrado, en la que pudimos escuchar a Angela Lago (Brasil), Enrique Martínez (Cuba), Rosana Faría (Venezuela) y Fabricio Vanden Broeck (México), quienes mostraron imágenes y hablaron, desde diferentes ángulos, sobre las particularidades de la ilustración de libros para niños y jóvenes.

Continuará…

CILELIJ, reporte 3

Jueves. Segundo día del Congreso. El programa es tan intenso y apretado que intimida un poco. Por suerte, José Luis Cortés es una especie de “domador de circo”, un tirano de los tiempos de que dispone cada expositor. Eso sí, muy afable. Se apareció con una cajita de música en forma de carrusel que hace sonar cada vez que se termina el tiempo de un ponente. (Aunque a veces, no ha servido de mucho…)

Abrió el fuego Ana María Machado con una reflexión sobre los nexos de la literatura infantil con los procesos democráticos y la formación de una conciencia ciudadana. Una estupenda apuesta de los organizadores, pues Ana María no solamente convidó a la reflexión, sino que, además, cautivó al público con su carisma y su autenticidad.

Luego tocó el turno a Jaime García Padrino y Antonio Orlando Rodríguez, quienes lograron lo que parecía una “misión imposible”: brindar apretados recuentos, en solo media hora cada uno, de la evolución y los hitos de las literaturas de España y de América Latina. Los apoyos gráficos que ambos emplearon fueron muy efectivos.

Después del receso, un panel maratónico: nueve ponentes hablando de la importancia de otros tantos autores y de por qué merecen ser recordados. Aramís Quintero habló sobre José Martí y su proyecto fundacional La Edad de Oro. Marisa Lajolo, compartió un texto revelador sobre Monteiro Lobato. Jaime Quezada, Ana María Güiraldes, Manuel Peña Muñoz, Carlos Silveyra, Daniel Goldin y Gaby Vallejo se encargaron de las aproximaciones a las obras de Gabriela Mistral, Marcela Paz, Carmen Bravo-Villasante, Javier Villafañe, Gabilondo Soler “Cri Cri” y Oscar Alfaro.

Para el almuerzo, nos dividimos en cuatro grupos y cada uno fue a un restaurante vecino al Museo de Arte Contemporáneo. A nosotros nos tocó uno especializado en pastas, donde comimos junto a María Beatriz Medina y Teresa Colomer. A las carreras y renunciando al postre, para llegar a tiempo a la sesión de la tarde. (Ni así lo logramos, tuvimos unos minutos de retraso). Gemma Luch habló de la investigación de la literatura infantil y juvenil en Iberoamérica. Victoria Fernández expuso los resultados de un controversial canon para elegir los mejores libros de la literatura infantil latinoamericana. Lo mejor de su exposición: el reconocimiento de las limitaciones de la experiencia, que debe ser vista como un primer acercamiento a estudios más rigurosos y con una muestra de expertos con mayor dominio de la materia.

Siguió Istvansch con una exposición sobre la historia de la ilustración infantil iberoamericana. Un ambicioso work in progress, que mostró una indagación profunda y reveladora.

Continuará….

CILELIJ, reporte 2

Escribimos estas líneas después de asistir a la inauguración del Congreso, en el Museo Nacional de Bellas Artes, así que serán breves ya que es tarde y mañana hay que madrugar. José Luis Cortés fue un ágil y efectivo maestro de ceremonias, y los discursos de Juan de Isasa, presidente de la Fundación SM y del Grupo Editorial SM, y de Mónica Jiménez de la Jara, ministra de Educación de Chile, dieron la bienvenida a los participantes y celebraron la realización del Congreso.

Muy buenas las intervenciones de Skármeta y Villoro sobre el tema Somos lo que leímos. El enfoque desde lo afectivo y la memoria dio calidez a la exposición. Skármeta divirtió al auditorio con las historias de su pintoresca abuela, que bien podría ser la protagonista de un cuento, y Villoro evocó sus tiempos de alumno en el Colegio Alemán, cuando hizo sus pininos como narrador al contarle a uno de sus profesores imaginativos detalles, propios del realismo mágico, sobre la celebración mexicana del Día de los Muertos.

Alicia Morel, Monserrat del Amo y Lygia Bojunga agradecieron sus homenajes, y se leyó una semblanza sobre María Elena Walsh y un mensaje redactado por Teresa Castelló (estas dos últimas no pudieron estar presentes). Una orquesta infantil y juvenil interpretó varias piezas, abundaron el vino y el pisco (y los jugos naturales, para los abstemios), y también la buena conversación. Mañana a las 9:30 am será la conferencia Independencia, ciudadanía y literatura infantil, a cargo de Ana María Machado.

Continuará….

CILELIJ, reporte 1

Hoy 24 de febrero empieza en Santiago de Chile el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ), organizado por la Fundación SM y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile.

Salimos de Miami a la medianoche y, después de un agotador vuelo de más de ocho horas, estamos por fin en el hotel Plaza San Francisco, donde se hospedan los conferencistas del evento. Desde que entramos en el lobby, se suceden los gratos reencuentros con amigos y colegas: Ana María Machado, Fanuel Díaz, Enrique Martínez, Elena Dreser, Daniel Goldin, Francisco Hinojosa, Yolanda Reyes…

La inauguración del Congreso será a las 7 de la noche, en el Museo de Bellas Artes, con un diálogo de los escritores Antonio Skármeta y Juan Villoro sobre el tema Somos lo que leímos. También se realizará un homenaje a cinco figuras destacadas de la literatura infantil y juvenil iberoamericana: la mexicana Teresa Castelló Yturbide, la chilena Alicia Morel, la española Monserrat del Amo, la argentina María Elena Walsh y la brasileña Lygia Bojunga. Por supuesto, no faltarán los discursos (ojalá breves), la gala artística y el coctel.

Por ahora, después de darnos una ducha, nos vamos a almorzar con Manuel Peña Muñoz y un pequeño grupo de amigos a un restaurante italiano.

Continuará…

SOS: Vuelven los cuentos en azul y rosa

Por Maite Rius, tomado de La Vanguardia, España

Se han revisado los roles de acción, pero no la psicología atribuida a los personajes según sexo. “Cuentos de Princesas”, “Cuentos Rosas Brillantes”, “Cuentos para niñas”, o “Esther y su mundo”, una colección “femenina” sobre la vida cotidiana de una escolar británica que data de 1971 y que acaba de recuperarse para las niñas españolas del siglo XXI. Un vistazo a la sección de libros de unos grandes almacenes basta para comprobarlo: cada vez hay más cuentos diferenciados para niñas; muchos, rosas o con lentejuelas. ¿Qué ha pasado con los esfuerzos para promover modelos igualitarios en la literatura infantil?

“El sector del libro infantil sigue siendo el más marcado por el género, claramente”. Así se expresa Iolanda Batallé, directora editorial de La Galera y profesora del máster de Edición de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, y reconoce que incluso las editoriales más comprometidas con políticas no sexistas están sucumbiendo a la moda de las colecciones para niños y para niñas. “Hay un bombardeo comercial; aquí y en el mercado internacional –el 80% de las grandes apuestas en las ferias son colecciones para niños y para niñas–, y también en todo lo relacionado con las licencias de los millones de princesitas Disney; se está creando mucho material marcado por razones de sexo desde el principio y, al final, incluso editoriales como La Galera, pioneras en libros no sexistas, entramos en las colecciones diferenciadas porque acaba mandando el mercado”, explica Batallé.

Pero ¿por qué? ¿Dónde están las normas que regulaban modelos equitativos en la literatura infantil? ¿Qué ha pasado con todo aquel movimiento en favor de princesas que se salvaban solas y de príncipes que podían llorar? “Lo que pasa es que se ha caído en manos del mercado; como ha disminuido la alerta sobre el avance de estos valores, los libros siguen ahora las leyes del mercado, y el mercado es conservador”, resume Teresa Colomer, directora del máster de Literatura Infantil y Juvenil de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Y explica que el retroceso en los valores de igualdad en la literatura infantil tiene que ver con un movimiento social más amplio que vemos también en el fenómeno de las top-model, en las protagonistas del cine o los videojuegos: mujeres decididas, que han ganado en autonomía y agresividad, pero que reiteran los tópicos de una feminidad del pasado y buscan lo de siempre, gustar al varón, al que acaban sometidas. Es el auge de lo que denomina, de forma muy gráfica, princesitas con tatuaje, una puesta al día, con el barniz de los piercings y del descaro sexual, de la literatura rosa de otros tiempos.

Colomer explica que los estudios realizados a partir de los años 70 en los que se denunciaban los modelos sexistas que se ofrecían a niños y niñas en los libros dieron sus frutos, y algunos países anglosajones elaboraron normas editoriales para impedir que hubiera colecciones diferenciadas y para que los modelos que se ofrecían fueran más equitativos. Como reacción surgió un movimiento de producción de libros infantiles que se esforzó por ampliar los valores de cada sexo y por ofrecer un reparto más equilibrado de los papeles sociales. “Se avanzó hasta el punto de cuestionarse si los cuentos podían ir por delante con sus valores de lo que estaba asumido socialmente o aquello era ya adoctrinamiento”, explica la profesora de la UAB. Considera que luego, en los años 90, pareció que la mujer ya había avanzado mucho y hubo cierta relajación en el discurso igualitario, al tiempo que se comenzó a plantear que todo lo femenino había quedado relegado, que la igualdad había llegado por la vía de convertir a las niñas en niños de segunda clase. “Y ahora, para recuperar lo femenino, hemos ido hacia atrás y, en vez de mejorar a esos niños de segunda con los valores femeninos, hemos vuelto a las chicas sometidas, a la subliteratura rosa, a la mujer de toda la vida pero con tono del siglo XXI”, señala. Y es en ese panorama social en el que sitúa las estrategias de mercado que llenan de lentejuelas los libros para “niñas muy femeninas”.

Entonces, ¿no se ha avanzado? ¿Los autores de nuevos cuentos perpetúan los valores y los estereotipos sexistas? “Claro que se ha avanzado, y se crean historias de chicos antihéroes y protagonistas femeninas que llevan la batuta de su vida; también se crean colecciones donde los roles familiares están actualizados; pero no deja de sorprenderme la cantidad de manuscritos que llegan con roles cavernícolas, y de autores jóvenes, de 30 y 40 años”, responde la directora editorial de La Galera.

En el 2006, Rosa María Pérez Grau, maestra de la escuela Gloria Fuertes, de Dos Hermanas (Sevilla), analizó la igualdad de sexos en veinte cuentos infantiles sacados de Los cuentos de la Media Lunita, de A.R. Almodóvar –Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005–, y sus conclusiones no dejaron lugar a dudas. Encontró que el número de personajes masculinos es muy superior, pues sólo en cuatro de los veinte relatos analizados aparecen personajes femeninos, y es porque son protagonistas, pues las mujeres no aparecen como personajes secundarios ni en las ilustraciones. En el 90% de los casos la mujer aparece subordinada al hombre, incluso cuando se trata de reinas o princesas, y actúa como respondiente, no como iniciadora de conversaciones o acciones. En cambio, en ninguno de los cuentos revisados un hombre se somete a una mujer, aunque sí a otros hombres. Y el 80% de las mujeres que salen en esas historias se dedica a tareas domésticas, mientras que el 75% de las actividades intelectuales planteadas (por profesión o por resolución de conflictos) corresponden a hombres. A pesar de los datos de su análisis, Pérez Grau cree que la literatura infantil ha avanzado y que, como en muchos centros escolares se promueven planes de igualdad, los profesores también están más pendientes de los contenidos sexistas de los cuentos y reaccionan ante ellos buscando historias diferentes, cambiando el final u ofreciendo varios finales para promover un espíritu crítico.

Cristina Ramos, maestra de educación infantil, psicóloga y asesora de formación del profesorado en el CEP de Granada, ha creado una herramienta para que los profesores tengan en cuenta los elementos sexistas de los cuentos analizando los contenidos, el lenguaje, las ilustraciones, etcétera, y luego decidan si lo cuentan o no y, si lo hacen, elijan cómo. Su experiencia es que los cuentos no sexistas son, hoy por hoy, minoritarios. “Revisamos todos los cuentos de la Biblioteca de Andalucía y concluimos que sólo 40, de unos 3.000, eran no sexistas”, afirma Ramos. Explica que, por una parte, los cuentos que más gustan en la infancia son los llamados de hadas, los tradicionales, y esos, como han puesto de manifiesto diversos estudios, no tienen en cuenta la perspectiva de género. Pero cree que muchos cuentos nuevos tampoco cuidan mucho este aspecto “y a veces resulta que la historia no es sexista pero le dan ese sesgo las ilustraciones –los niños aparecen jugando con coches y las niñas con muñecas, o la madre en la cocina al lado del bebé y el padre con la cartera y las llaves del coche en la mano– o el lenguaje utilizado”, apunta. En su opinión, los cuentos de ahora han actualizado los estereotipos sobre el trabajo o las tareas de casa, pero no los rasgos emocionales, y a los personajes masculinos se les sigue dotando de fortaleza, vitalidad, agresividad y pasión por la aventura, mientras que a los femeninos se les atribuyen rasgos de protección, bondad y sensibilidad. “Ese sexismo sutil es más peligroso, porque los niños y niñas se socializa con los cuentos viendo que todos los hombres son valientes y activos y las mujeres sumisas, pasivas o frívolas, y de manera inconsciente y acrítica identifican esos valores como positivos, y así reforzamos un esquema social desigual”, advierte Ramos.

También Virginia García-Lago, profesora de Psicología de la Educación y del Desarrollo en la Universidad Camilo José Cela de Madrid, cree que uno de los problemas de muchos cuentos nuevos que se presentan como igualitarios es que no han actualizado los rasgos de personalidad “y resulta que la madre trabaja fuera de casa y el padre colabora en las tareas domésticas pero la madre sigue siendo tierna y dócil y el padre valiente”. En su opinión, al personaje femenino siempre se le acaba desvirtuando. “La protagonista femenina de Harry Potter, Hermione Granger, comienza siendo famosa por ser la chica más inteligente de su clase, valiente y leal, pero al final de la historia lo que se destaca del personaje es que se ha enamorado; siempre surge el final de novela rosa”, ejemplifica.

Y los mensajes que emanan de los cuentos no son baladíes. “Todos asociamos manzana con Blancanieves, zapato de cristal con Cenicienta y alfombra con Aladino; todo lo que se transmite vía cuentos resulta difícil de olvidar, y eso los hace peligrosos”, dice García-Lago. Hace unos años comprobó, con un trabajo de campo en varios colegios, cómo después de escuchar el cuento de La Cenicienta, todos los niños a los que se pedía que dibujaran una persona realizando alguna tarea del hogar representaban una figura femenina, mientras que en las clases donde se contó un cuento inventado sin estereotipos de género, una parte de los alumnos (el 12%) dibujó una figura masculina. “El cuento es uno de los recursos didácticos más potentes de los que disponemos; con ellos socializamos, inculcamos ideas, transmitimos modelos…”, subraya Cristina Ramos. Pero tampoco cree que los cuentos nuevos sean la panacea: “El peligro es que sean tan políticamente correctos que no cuenten nada”. García-Lago coincide en que el problema de los cuentos centrados en los valores es que no enganchan, no tienen fuerza ni magia, son trocitos de la vida cotidiana “y los niños nunca te piden que se los vuelvas a contar”. En otras ocasiones, critican las especialistas consultadas, se incluyen personajes a modo de “mujer-cuota”, simplemente virilizando al personaje femenino.

De ahí que muchos maestros y especialistas en literatura infantil reivindiquen los cuentos tradicionales a pesar de su contenido sexista. “Los cuentos clásicos son poderosísimos; Piel de Asno está lleno de sexismo y racismo, pero es una historia de liberación femenina y una advertencia de que podemos sufrir abuso sexual por parte de alguien cercano, como el padre”, afirma Virginia Imaz, creadora y contadora de cuentos y fundadora del grupo de teatro Oihulari Klown. Reivindica los cuentos tradicionales, con tramas fuertes y grandes valores, “contados con alientopropio, cuidando el lenguaje y la entonación, porque las palabras no son neutras ni inocentes, los niños y niñas notan si tú censuras lo que estás contando, y también saben si son historias que hacen referencia al pasado, a cómo se hacían antes las cosas; lo más sexista de todo es que el lenguaje no sea inclusivo, que se utilice el masculino universal y se deje a las niñas fuera”, dice Imaz. Coinciden con ella las maestras consultadas. “A veces basta dramatizar las escenas sexistas cambiando los elementos masculinos por femeninos para que los niños lo vean ridículo y se rían; otras veces la solución es cambiar el final y que la princesa diga al príncipe que no se casa con él porque ni siquiera le conoce y, además, prefiere ir a estudiar al extranjero”, sugiere Ramos. “No se trata de dejar de lado los cuentos tradicionales o los sexistas, sino de formar lectores y lectoras críticos que disfruten con la lectura y sean capaces de interpretarlas en sus coordenadas socio-históricas, entendiendo que el momento actual responde a otros parámetros en los que no debe establecerse ninguna discriminación entre niños y niñas”, afirma María Rosal Nadales, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Córdoba. Y enfatiza que, a pesar de las nuevas corrientes del mercado, la literatura infantil ha avanzado en todo lo relacionado con los estereotipos, y hay editoriales, padres y madres, y maestros y maestras que se esfuerzan a la hora de elegir las lecturas para los niños.

Las ilustraciones también hablan

Una de las personas que más han contribuido a renovar los estereotipos de sexo transmitidos en la literatura infantil ha sido la escritora Adela Turín. Y no sólo porque en su colección A Favor de las Niñas las chicas aparezcan dotadas de rasgos de independencia, valentía o capacidad para hacer y pensar por sí mismas, y los chicos presenten sensibilidad o se impliquen en las tareas del hogar.
Su mayor aportación ha sido observar con ojos críticos los estereotipos que se transmiten en las ilustraciones.

El padre
Si en sus primeros estudios Turín denunciaba que el delantal siempre lo llevaba la madre, que el padre siempre estaba ausente o sentado en el sofá, sus análisis más recientes apuntan que se ha renovado la figura del padre haciéndole figurar como un ser amoroso con su bebé, pero rara vez aparece empujando el carrito por la calle o cambiando el pañal. Ahora el padre también se dibuja en la cocina, pero sin delantal, porque su ocupación doméstica es excepcional.

La madre
No se ha actualizado la figura de la madre como pareja solidaria; se le atribuyen las explicaciones beatíficas y fantásticas, mientras que con el padre se habla de política, de trabajo y de asuntos internacionales.

La abuela
Se ignora que las abuelas con nietos de cinco años son mujeres de cincuenta años y no viejas a las puertas de la muerte.

Los pediatras
Siempre son hombres, en completa contradicción con las estadísticas.

Las gafas
Simbolizan inteligencia y siguen siendo un atributo masculino que rara vez lleva la madre. Cuando aparecen en las niñas es como símbolo de incompatibilidad entre belleza e inteligencia.

El periódico
Siempre está en manos de los hombres, y las niñas y las mujeres, si leen algo, son revistas.

La ventana
Se considera símbolo de pasividad, de aislamiento, de alejamiento de la realidad o de refugio en un mundo imaginario, y tras ella siempre aparece una niña o una princesa.

Plan de estímulo a la lectura infantil en campamentos de refugiados sarahuis

El libro Los peque-cíclopes, del periodista y escritor madrileño Rubén Serrano, fue seleccionado para iniciar un plan de estímulo a la lectura en español entre los niños de los campamentos de refugiados sarahuis del Sahara Occidental.

El proyecto es inmpulsado por la Asociación para el Fomento de la Educación Portal, que ha suscrito un acuerdo con el gobierno saharaui para contribuir a mantener vivo el idioma castellano en el Sahara. Con ese fin se enviaron 40 ejemplares de Los peque-cíclopes a un colegio del campamento de El Aaiún. El propio centro será el encargado de administrarlos entre el resto de colegios, creando de este modo un servicio de préstamo. Así mismo, se enviarán ejercicios y talleres relacionados con la obra, y se convocarán certámenes literarios.

Esta iniciativa pretende “que los niños lean cosas diferentes a las de su realidad. Por eso, la idea es trabajar con obras del género fantástico”, manifestó Raúl Montero, director del proyecto, quien señaló que “si todo funciona bien, lo ampliaremos a los demás campamentos de refugiados”.

Por su parte, Rubén Serrano expresó su satisfacción por participar en esta iniciativa: “Alguien me dijo una vez que en el Sahara hay muchos sueños, pero pocos libros. Así que para mí es un honor poder favorecer con mis obras que haya más libros y más sueños”.

El Sahara Occidental fue colonia y, posteriormente, provincia de España hasta 1976. Por ello, el español se estudia como lengua oficial junto con el árabe.

Kraft, el arte de jugar con el papel

Por Antonio Orlando Rodríguez
Tomado de El Nuevo Herald, Miami

Después de presentarse en Boston y Pittsburgh, la compañía Bambalina viajó a Miami, gracias al Centro Cultural Español, para brindar en la sala Prometeo una única función de Kraft. Dos años atrás, este grupo de teatro de muñecos con sede en Valencia, España, nos había visitado con su memorable lectura del Quijote.

Kraft, con guión y dirección artística de Jaume Policarpo, es un divertimento que explora creativamente los vínculos del juego y la representación y, al mismo tiempo, reflexiona —evitando los peligros de lo didáctico y lo panfletario— sobre el tema del ambientalismo, una asignatura pendiente para la mayoría de los estados contemporáneos.

Kraft es, también, una suerte de homenaje lúdico al resistente papel, usualmente utilizado para labores de embalaje, que da título al montaje. Tres actores devenidos niños —Merce Tienda, Óscar Jareño y el propio Policarpo— se divierten y revelan las insospechadas posibilidades expresivas de un material que, por lo general, se mira con desdén. La exploración de las texturas, las formas, los movimientos e incluso los sonidos del papel sirven de fundamento a la dinámica puesta en escena.

Los intérpretes son de primera: bien entrenados, creativos y, sobre todo, muy desinhibidos. Tienda y Policarpo integran un efectivo dúo de clowns y el hilarante antagonismo entre ellos está matizado con detalles sutiles y felices, que evidencian una cuidadosa observación del universo de la infancia. Jareño asume su pintoresco personaje —testigo y cómplice de las travesuras de los otros dos— con un buen manejo de la voz y una peculiar vis cómica.

La música del espectáculo, que interpretan los actores recurriendo a sus voces y a poco tradicionales “instrumentos” de percusión y de viento (dedales, pitos, tiras de cinta adhesiva y casi cualquier cosa capaz de emitir sonidos), incluye desde desenfadadas corales polifónicas y arias operáticas hasta un simpático “rap ecológico” que nos alerta de que “el verde se quema, / el aire se gasta / (…) la tierra de vergüenza enloquece”.

“Todo es animable, cualquier objeto puede tener vida”, parece ser la premisa de esta propuesta de Bambalina. Para demostrarlo, un pliego de papel puede metamorfosearse, en un abrir y cerrar de ojos, en trineo, espada o pañuelo (en alegórica exhortación al reciclaje). Los estilizados títeres, inspirados libremente en la técnica del bunraku, resultan un hallazgo por su sencillez y elocuencia. Para destacar, la diva operática, el acróbata en zancos, la expresiva “bailaora” de flamenco y el japonés que hace gala de sus habilidades tanto para las artes marciales como para los tambores kodo.

Los creadores de Kraft saben bien que, como expresó el antropólogo Johan Huizinga en Homo ludens , no hay verdadero juego sin libertad (ni verdadera libertad sin juego, cabría añadir); por eso, la cuidadosa partitura escénica deja un refrescante margen para la espontaneidad que el ensemble usa discreta pero eficazmente. Las jitanjáforas y onomatopeyas que permiten que los diálogos sean “entendidos” por públicos de distintos idiomas, el trabajo limpio y sincrónico en la manipulación y, sobre todo, el humorismo, la poesía y la capacidad de sugerencia que lo recorren de principio a fin, hacen de Kraft un espectáculo ingenioso y lleno de sorpresas.