La magia de los libros infantiles, un ensayo de Seth Lerer


Por Begoña Piña, tomado de la revista Qué leer, España.

El catedrático estadounidense Seth Lerer (experto en literatura infantil, ex profesor de la Universidad de Standford y actual decano de Artes y Ciencias de la Universidad de California en San Diego) nos lleva de viaje a través de la historia de la literatura para los lectores más jóvenes, desde Grecia y Roma hasta este siglo XXI, en su libro La magia de los libros infantiles. De las fábulas de Esopo a las aventuras de Harry Potter (Crítica).

La naturaleza es enemiga del malvado: “Un hombre que había cometido un homicidio era perseguido por los familiares de la víctima. Cuando llegó a orillas de un río, tropezó con un lobo, y para huir de él se subió a un árbol. Entonces vió cómo una serpiente trepaba hacia él, por lo que decidió echarse al río. Pero de las aguas apareció un cocodrilo que se lo comió”. Todavía hoy, las fábulas (y moralejas) de Esopo (siglo VI antes de Cristo) siguen siendo piezas muy populares de la literatura infantil. A pesar del largo recorrido de ésta y de los extraordinarios cambios –sociales y literarios– producidos, sus fábulas se mantienen vivas, lo mismo que otros clásicos posteriores, que conviven con los nuevos descubrimientos del género. A niños, padres, maestros y editores no les ha llegado Harry Potter de la nada. La historia que acompaña a la literatura para los más jóvenes es extensa y su evolución está forzosamente ligada a las transformaciones generales del planeta.

Niños ciudadanos

“En realidad, nunca ha habido una época en que la literatura infantil se haya distinguido por su mayor calidad, precisión o eficacia”, sentencia Seth Lerer en su libro, donde no sólo se dedica a enumerar una serie de obras fundamentales, sino que además analiza cómo las distintas concepciones de la infancia en diferentes estadios sociales influyeron definitivamente en el tipo de literatura creada para niños y jóvenes. Hasta llegar a la actualidad, en que “las formas de la literatura infantil siguen siendo característicamente premodernas, pues conservan las técnicas de la alegoría, la fábula moral, los relatos de aventuras y el simbolismo”.

En la Antigüedad Clásica, la literatura infantil buscaba formar al niño como ciudadano. Los alumnos aprendían a memorizar, recitar e interpretar los textos en las escuelas y para ello los maestros manejaban fragmentos adaptados de grandes clásicos. La Ilíada, Teogonía, las tragedias de Eurípides, las comedias de Meandro, la Eneida, obras de Horacio… formaban parte de sus listas escolares, de las que extraían ejemplos de vida, teorías morales, personificaciones del poder, enseñanzas sobre las relaciones paterno-filiales…

Entre estos textos, por supuesto, se encontraban las fábulas de Esopo, de todos el más asociado hoy día a la literatura infantil. Basadas en un lenguaje figurativo, éstas alcanzaron un gran éxito seguramente porque en muchas de ellas los niños y los animales eran los protagonistas. Estos brevísimos cuentos ilustraban sobre lo bueno y lo malo, las diferentes clases sociales, los aspectos religiosos y otros asuntos que con el paso del tiempo siguieron vigentes. Pervivieron como las fábulas, que fueron adaptándose en cada época y adquirieron distintos valores religiosos y morales.

Según Seth Lerer, en la Edad Media el panorama se amplió y a las fábulas se unieron los manuales de cortesía, la poesía, los cuentos populares, las cartillas de educación alfabética básica, las canciones de cuna, las colecciones de adivinanzas, los trabalenguas… El mundo de la corte, del comercio y de los monasterios apareció en estas obras junto al que ya existía, con un objetivo todavía exclusivamente didáctico. Un buen ejemplo de la época es el Tratado del astrolabio (1391), de Geoffrey Chaucer, que el autor escribió para mostrar a su hijo los movimientos del sol y las estrellas.

La literatura infantil, que a finales de la Edad Media se había convertido en compañera inseparable de los nuevos ideales de la vida familiar, vivió entonces el mayor empuje de toda su historia con la aparición de la imprenta de Gutenberg. “De hecho -dice Lerer-, podemos hablar por primera vez de libros para niños”, textos que, de un día para otro, se convirtieron también en productos comerciales. El libro de la cortesía, publicado en 1477 ó 1478, y Pequeña gesta de Robin Hood (1500) fueron títulos pioneros de la nueva situación.

Ha nacido el entretenimiento

Los ejemplos morales, las historias de redención y de conversión se sucedieron en las sociedades puritanas de Inglaterra y América. Los libros de aquella época representaban alegóricamente las relaciones sociales y políticas con la intención de educar a los niños, considerados ya entonces “joyas preciosas, futuro de la familia y del movimiento puritano”. Incluso en los textos de enseñanza del alfabeto aparecían conceptos que preparaban a los más pequeños para las responsabilidades del mañana. En The New England Primer, el más popular libro de enseñanza, surgía, entre otras ideas, la de la muerte: “El gato que juega ahora puede estar muerto en una hora”. Era una manera de concienciar a los niños, de obligarles a pensar en el pasado como algo irrecuperable y disponerlos para el futuro.

Otros títulos populares de aquellos siglos XVII y XVIII fueron Progreso del peregrino, con el que John Bunyan creó la ficción novelística; Microcosmografía, donde John Earle retrataba diferentes personajes atractivos para los niños, o Divine Songs, Attempted in Easy Language for the Use of Children, uno de los más populares libros de poesía infantil en el mundo anglosajón, obra de Isaac Watts.

En medio de esa corriente puritana apareció un personaje fundamental en la historia del pensamiento moderno, responsable además de uno de los cambios más profundos experimentados por la literatura infantil. Se trataba de John Locke, autor de Ensayos del pensamiento humano (1690) o Algunos pensamientos sobre la educación (1692), que pronto se convirtió en un pilar de las posteriores teorías y prácticas de la pedagogía, y que lanzó la idea revolucionaria del entretenimiento. En sus trabajos defendió la necesidad de aunar entretenimiento e instrucción como la clave para la mejora de la educación infantil. Comenzaron a surgir entonces textos en los que se daba vida a objetos inanimados y otros en los que los animales podían hablar y sentir como los humanos y desde los que se inculcaba el respeto y el amor por éstos.

Así, las creencias de Locke encontraron inmediatamente eco en la literatura infantil y aparecieron títulos como Little goody two-shoes, la historia de una niña pobre con un solo zapato; The Governess, or The Little Female Academy, con el que Sarah Fielding se convertía en la primera autora de una novela extensa dedicada explícitamente a un público infantil, o la imprescindible Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Esta es, sin duda, una de las obras clave de la historia de la literatura infantil y juvenil. Aparecida en Inglaterra en 1719, sólo un año después se había traducido ya al francés y posteriormente al alemán. Su influencia fue tal que incluso Rousseau hizo de este libro la obra central en la que se basaba su visión de la enseñanza desarrollada en Emilio. Tras su publicación, se multiplicaron los libros con historias de islas, canoas y caníbales -que ejemplificaban el choque entre lo europeo y lo salvaje-, relatos de aventuras geográficas y de exploraciones mentales e interiores. Los Robinsones suizos, de Johan David Wyss; Escuela de Robinsones y las novelas de Viajes extraordinarios de Julio Verne, o La isla del tesoro de Stevenson, son herederas declaradas de la obra de Defoe.

De la técnica al absurdo

“Una de las muchas razones de que Robinson Crusoe sea tan popular entre los jóvenes es que se pone exactamente a su nivel; y además el libro trata de herramientas y no hay nada que agrade tanto a un niño como las herramientas”. Estas palabras de Stevenson, citadas por Lerer, auguraban de hecho el enorme poder que los adelantos técnicos y tecnológicos iban a tener en muchos y distintos aspectos de la época y, en concreto, en los relatos para niños y jóvenes. Thomas Edison llegó a convertirse en personaje de novelas infantiles y Mark Twain triunfó con su mirada optimista hacia el futuro de Un yanqui en la corte del rey Arturo.

Con el telégrafo y su influencia en la Guerra de Crimea, la literatura infantil comenzó a crear personajes de jóvenes deportistas, aventureros, algunos periodistas, para los que la guerra era un elemento destacado. Además, en los nuevos libros nació un lenguaje para la fantasía y el desarrollo de una imaginación imperial, y se dinfundió la idea de que la vida de un joven era la vida de sus lecturas. Las minas del rey Salomón de H. Rider Haggard, y Kim de Rudyard Kipling, eran dos buenos ejemplos de la recién inaugurada literatura.

Los libros para niños y jóvenes también hicieron suya la teoría de El origen de las especies de Darwin. Su impacto se materializó en historias de hombres mono, muchachos de la selva, personajes en contacto con la naturaleza, criaturas maravillosas y un magnífico despliegue de la fantasía, que abrieron la que se conoce como la “edad de oro” de la literatura infantil. Una de las obras que más directamente acogió las ideas del naturalista fue Los niños del agua de Charles Kingsley, aunque, por supuesto, también habría que mencionar El libro de la selva de Kipling, Más allá de zebra del Dr. Seuss e incluso La isla del Dr. Moreau de H.G. Wells.

Uno de los grandes poderes de la imaginación recién desatada conducía en la literatura al absurdo como elemento de juego y creación. Esto y el descubrimiento de nuevas y antiguas lenguas provocaron invenciones revolucionarias. Charles Dickens fue responsable de muchas de ellas en libros donde algún personaje habla dialectos extraños (Joe Gargery en Grandes esperanzas) o hacen volar las palabras (Mr. Dick en David Copperfield). Con él, Lewis Carroll llevó al extremo el sentido del absurdo y la nueva visión del lenguaje. Ahí está su poema Jabberwocky, incluido en Alicia a través del espejo. El dadaísmo, las vanguardias rusas, el futurismo y el surrealismo tuvieron sus orígenes en aquello.

En una especie de trayectoria paralela, durante los siglos XVIII y XIX Europa también recogió muchos relatos populares e instauró los cuentos de hadas como un subgénero imprescindible. Charles Perrault, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen son ya nombres indispensables de esta historia, en la que también hubo momentos donde las niñas fueron las estrellas. Mujercitas de Louise May Alcott, El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett, El maravilloso mago de Oz de L. Frank Baum o La telaraña de Carlota de E.B. White convertían a las chicas en protagonistas por primera vez de las aventuras que se narraban.

Regreso a “érase una vez…”

Los cambios sociales, tecnológicos y políticos se sucedían rápidamente y el mundo literario de finales del XIX y principios del XX se abrió a otras novedades; entre ellas, a la exploración profunda de lo fantástico, lo oculto y lo espiritual. De la primera mitad del siglo pasado son algunas de las obras más conocidas del género: Peter Pan de James Matthew Barrie, Mary Poppins de P.L.Travers, las Crónicas de Narnia de C.S.Lewis o El Señor de los Anillos de Tolkien siguen siendo hoy las historias preferidas por los niños y por el cine para sus adaptaciones.

De las selvas, los inmensos mares y los mundos mitológicos, los autores pasaron a crear personajes infantiles que vivían en apartamentos altos de grandes ciudades, rodeados de carreteras. La literatura para niños y jóvenes se hace eco, a finales del siglo XX y principio de éste, de una sociedad “con un alto sentido de lo irónico”, tal y como la describe Lerer. La niña que quiere espiar a los demás de Harriet, la espía (Louise Fitzhugh) o la chica de sexto grado inadaptada y rebelde de ¿Estás ahí Dios? Soy yo, Margaret (Judy Blume), son creaciones de estos tiempos. Días en que se ha impuesto Harry Potter, obra heredera de algunas exitosas tradiciones de la literatura infantil y que recoge modelos que ya funcionaron en su época. “El relato infantil consiste en encontrar personajes que encajan en el molde de cada uno de nosotros -concluye el autor de este estudio- (…) Pero lo que cuentan siempre es que la infancia es una edad de la imaginación, y que cada vez que entramos en la ficción, volvemos a la infancia, al tiempo de ‘y si…’ o de ‘érase una vez…’”.

Fundación Gates premia a la Red de Bibliotecas de Medellín y el Área Metropolitana

Por Rocío Vélez de Piedrahíta, tomado del periódico El Colombiano, Medellín.

Uno de los frentes en los cuales trabaja la Fundación Bill y Melinda Gates es el de apoyo a proyectos bibliotecarios y, anualmente, otorga un premio al mejor. Para participar es preciso presentar un programa sólido que ya esté dando frutos.

Colombia participó este año con la Red de Bibliotecas de Medellín y el Área metropolitana que agrupa 21 bibliotecas de Medellín, las escolares de la Secretaría de Cultura Ciudadana, la Pública Piloto con sus bibliotecas filiales, la de la Contraloría, la de las EPM y diez bibliotecas de los municipios del Área Metropolitana. Este, el primer proyecto de Área que incluye todos los municipios, tuvo múltiples motores -la Alcaldía de Medellín, Biblioteca Pública Piloto, la Fundación EPM, UNE, el Área Metropolitana, Comfama y Comfenalco, etc.- que de inmediato adhirieron al proyecto sin alegatos ni rivalidades: un escenario de articulación de voluntades. Hace dos años trabajan con diversos patrocinios para infraestructura, comunicación, dotación de equipos para las 34 bibliotecas enlazadas, desde las grandes hasta las mínimas, con salas de tecnología, banda ancha, personal capacitado; hay un portal con hoja de vida de cada una, programación cultural, enciclopedias virtuales, acceso para los habitantes de los barrios; conforman una red sólida en tecnología y servicios, no se arrebatan informaciones, comparten sus saberes.

Esta dimensión de colaboración sin trabas, lograr articular 10 municipios y 30 entidades políticas, es llamativo a nivel mundial y fue un elemento relevante para presentar al concurso. Para los jurados, una biblioteca en un concurso no pasa de ser una biblioteca, pero esa unión de personas e información en un escenario internacional, es un punto a favor.

Participaron 200 propuestas de todo el mundo. Tras una evaluación inicial quedaron 30. Un jurado hizo averiguaciones sobre la solidez de los proyectos y quedaron 4 finalistas. El equipo técnico de la fundación Bill Gates empezó a mirar con lupa los programas; se interesaron en el impacto social de las bibliotecas en el entorno y fue ahí donde se obtuvo una gran ventaja sobre los demás. “La Red” hizo visible las bibliotecas a toda la ciudadanía; directores de importantes bibliotecas del continente vienen a estudiar lo que se hace aquí; en el mundo de las bibliotecas nos conocen y admiran. Vinieron delegados de la organización Gates de E.U. y buscaron testimonios de vida; un solo ejemplo, una mimo que trabaja cerca de la biblioteca de EPM, manifestó su cariño por el sitio donde sus hijos hacen tareas mientras ella realiza sus piruetas. Se evidenció una transformación de barrio, de personas, inclusión de jóvenes, acceso al conocimiento y confianza de la gente.

En el evento anual que realiza la Ifla -organización mundial de bibliotecas- al cual asisten más de 2.000 bibliotecarios, se entrega el premio Bill Gates. Él y su señora no asisten porque piensan que serán el foco de la atención y la atención debe concentrarse en los ganadores. El ambiente era tenso; alguien dijo que el ganador era de un país latinoamericano y de inmediato muchos exclamaron: “se lo ganó Colombia, se lo ganó Medellín”. Para nuestros representantes fue impactante que con solo mencionar el continente, se diera por sentado que era Medellín. Teníamos barra y fue entusiasta el aplauso cuando nuestros representantes subieron al escenario y la fundación EPM recibió el premio. Después vino la presentación de fotos, testimonios y un video mostrando las razones por las cuales se nos otorgaba el premio. Un triunfo impresionante, y merecido.

María de la Luz Uribe y la magia del idioma

“La magia del idioma puede ser percibida por todos los niños, que están ávidos de ella, pero hay que darles los elementos necesarios, las rimas, el ritmo, los disparates, los versos maravillosamente tontos. Cuando un niño empieza a jugar con las palabras por cuenta propia gozando con los sonidos, las sílabas, las onomatopeyas disparatadas, ha encontrado el camino de su propia libertad”.

María de la Luz Uribe
escritora (Santiago de Chile, 1936-Sitges, 1994)
(tomado del artículo “La magia de las palabras, Revista CLIJ No. 14)

Este año se cumplen 15 años del fallecimiento de la autora de Cosas y cositas, Tía Piñones, Cuentecillos con mote, Cuenta que te cuento y otros libros inolvidables. Para visitar el blog dedicado a su memoria, haga clic aquí.

En Medellín, Tercer Encuentro Nacional de Promotores de Lectura


Mañana miércoles 9 de septiembre comienza en Medellín, Colombia, el Tercer Encuentro Nacional de Promotores de Lectura, con el lema Leer el territorio para hacer lectores.

El programa será el siguiente:

Miércoles 9:
Necesidad de observatorios de lectura en el contexto latinoamericano con énfasis en Colombia, por Didier Álvarez (Colombia).
De la base a la cúspide: importancia de un Diagnóstico Rápido Participativo (DRP), por Natalia Londoño (Colombia).
Experiencia de la aplicación de un DRP para conocer el comportamiento lector en comunas de Medellín, por Fernando Hoyos (Colombia).
Promoción de lectura y reinserción social, por Willington Albornoz y Darío Leguizamo (Colombia).
Promoción de lectura con personas en situación de reclusión, por Nelson Pérez y Orlanda Agudelo (Colombia).

Jueves 10:
Entre el amor y la furia: la promoción de la lectura en América latina y el Caribe, por Enrique Ramos (Chile).
Avance de la evaluación del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas de Colombia, por Beatriz Helena Robledo (Colombia).
Conversatorio Los nuevos promotores de lectura en Colombia, con Andrea Gómez, Liliana Moreno, Liliana Martes, Willington Albornoz y Darío Leguizamo (Colombia).
Certificación de competencias laborales del promotor de lectura, por
Luz Amparo Villegas (Colombia).

Viernes 11:
Libros perturbadores: charla inquietante, nada complaciente, por Fanuel Hanán Díaz (Venezuela).
Conversatorio con escritores que escriben para niños y adultos, con María Teresa Andruetto (Argentina), Marina Colassanti (Brasil) y Evelio José Rosero (Colombia). Moderador: Carlos Sánchez (Colombia).
Conversatorio Clubes de lectura: proceso legitimo en la formación del lector , con Carlos Mario González y Luis Bernardo Yepes (Colombia).

Tintín en el Congo: se reaviva la polémica


Tomado de La Vanguardia, España.

La Biblioteca de Brooklyn reconoció hoy que ha retirado de sus estanterías el cómic Tintín en el Congo, un ejemplar de las populares historietas del belga Hergé (1907-1983), que ha sido tachado de racista y que era el único que quedaba de acceso libre en las bibliotecas públicas de Nueva York.

La institución neoyorquina confirmó que el libro en cuestión, la última copia que se podía consultar libremente en las bibliotecas públicas de la ciudad, ya no se encuentra junto al resto de sus títulos, sino en un espacio especial al que se puede acceder sólo si se pide una cita previa.

La medida de la Biblioteca de Brooklyn imita a la que tomó en su día la de Nueva York, en Manhattan, donde también se debe avisar con antelación para conocer las aventuras de Tintín en el país africano.

La obra, que se publicó por primera vez en 1931 en blanco y negro, mientras que su edición en color salió a la luz en 1946, ha sido objeto de críticas al considerarse que Hergé plasmó en ella una visión colonialista y racista del mundo, y en Estados Unidos se ha llegado a decir que retrata a los africanos como si fueran simios.

La retirada de ese cómic de las estanterías de la Biblioteca de Brooklyn coincide con el anuncio de que un ciudadano belga de origen congoleño tiene la intención de denunciar en Francia a la sociedad Moulisart, gestora de los derechos mundiales de la obra de Hergé.

Mbutu Mondondo Bienvenu ya interpuso una denuncia similar en Bélgica, por considerar “racista y xenófoba” la actitud del joven reportero en Tintín en el Congo (1931), y pidió su prohibición en agosto de 2007, un mes después de que la Comisión británica para la Igualdad Racial solicitó, que se impidiese la venta del álbum que, en su opinión, resalta “groseros estereotipos raciales”.

La decisión de la Biblioteca de Brooklyn ha reavivado así la polémica en este país, donde algunos medios de comunicación aseguran que existe la intención de censurar la obra de Hergé, algo que los responsables de la entidad niegan.

“Es muy importante que aclaremos que no hemos censurado el libro. Como miles de nuestros materiales que están fuera de impresión, Tintín en el Congo está disponible para quien quiera consultarlo con cita previa”, aseguró Malika Granville, la portavoz de la biblioteca.

Añadió que ese libro fue durante mucho tiempo el único ejemplar disponible a todo el público de los archivos de las bibliotecas municipales neoyorquinas, por lo que su traslado a un área restringida se debe a “una medida de protección” del ejemplar.

“Como biblioteca, debemos asegurar la conservación y transmisión de los conocimientos, historia y cultura de nuestra sociedad”, aseveró Granville, quien insistió en que la obra sigue “accesible para todos”, aunque pueda ser “desagradable” para alguien.

La Biblioteca de Brooklyn ha ubicado Tintín en el Congo en la Hunt Collection de literatura infantil, donde guarda unos 7.000 documentos, entre libros, periódicos y otros textos e ilustraciones publicados entre 1740 y mediados del siglo XX, y entre los que abundan primeras ediciones y otras rarezas.

Mientras hay usuarios que aplauden que el título ya no esté al alcance de los niños que acuden a la biblioteca, hay también asociaciones de defensa de las libertades civiles ven en la medida un ataque contra libertad de expresión y han pedido su restitución. “La única respuesta a un discurso ofensivo es más discurso.
Cuando se retira un libro de las estanterías de una biblioteca porque es ofensivo, se silencia el debate público y se ahoga la libertad”, dijo Donna Lieberman, directora de la Unión por las Libertades Civiles de Nueva York.

La Fundación de Libreros por la Libertad de Expresión de EE.UU. asegura en un comunicado que la decisión de la Biblioteca de Brooklyn es “poco usual” y que “no se puede ser tan sensible a las peticiones del público, porque se pone en grandes aprietos a una biblioteca”.

En una entrevista publicada en 1971, el propio Hergé reconocía que en alguno de sus primeros cómics, como Tintín en el Congo (1931), se dejó llevar por lo que la gente contaba en Bélgica en aquella época, que decían que “los negros son como niños grandes”.

Stephen Hawking y su hija escriben nuevo libro para niños


Stephen Hawking, el célebre científico parapléjico inglés, conocido por sus estudios sobre los agujeros negros y el origen del Universo y quien tanto dio que hablar con su exitoso libro Una breve historia del tiempo, incursiona de nuevo en el territorio de la literatura infantil con George y la caza del tesoro cósmico, escrito junto a su hija Lucy Hawking.

La coautora describe la obra como “de aventuras y de física”. Según Lucy Hawking, “El pequeño héroe, George, parte a un viaje por el Sistema Solar y más allá. Sigue una serie de pistas en pos de un tesoro cósmico con la ayuda de Cosmos, el superordenador de su vecino, que constituye una puerta al universo. La pregunta esencial del libro es ‘¿hay alguien ahí?'”.

Anteriormente, padre e hija habían publicado La clave secreta del Universo, otra obra infantil sobre los misterios del agujero negro, y trabajan en una tercera que explicará a los lectores infantiles la teoría del Big Bang.

A juicio de Stephen Hawking, “La ciencia va encontrando cada vez más respuestas a preguntas del terreno religioso. La única parcela sobre la que la religión puede seguir reclamando su soberanía es el origen del Universo, pero incluso aquí la ciencia avanza, y pronto podría darnos una respuesta definitiva”.

La idea de escribir libros infantiles que entremezclen física y ficción partió de Lucy: “Me di cuenta de que los niños venían a preguntarle a mi padre cosas como: ‘¿Y qué pasaría si me cayera en un agujero negro?’. Él les contestaba de una forma clara y divertida, y observé que los adultos también se aproximaban a escuchar las respuestas. Le planteé que lo pasaríamos bien escribiendo un libro de aventuras sobre física. Al principio la idea era hacerlo a muy pequeña escala, como algo dirigido a sus nietos, pero a partir de ahí el proyecto creció bastante”.

En opinión de Lucy Hawking, la colaboración profesional con su padre ha enriquecido la relación entre ellos. “Nunca se me ocurrió que trabajaríamos juntos”, comenta. “Muchas veces iba a su casa y le leía fragmentos del texto durante la cena. Un día, mientras le leía los primeros capítulos del libro, le dio tal ataque de risa que dos personas tuvieron que levantarle, porque se cayó de la silla. Creo que jamás le había visto reírse así. Ha sido una delicia trabajar con él por su claridad de pensamiento y su capacidad para expresar las cosas con sencillez”. Lucy Hawking ha publicado también las novelas para adultos Jaded y Run for Your Life.